Intento hacer el recorrido de manera fácil, para no sentir que el tiempo pasa ni lento, ni rápido; pero a decir verdad, quisiera que el tiempo se detenga, meditar, y encontrar una señal que mi camino irá bien, y me pongo a pensar que en realidad yo misma soy la que va forjando mi propio camino, que todas las personas cargamos nuestras cruces, cargamos nuestros problemas, nuestros dilemas emocionales y lo guardamos en la mochila, que la realidad de ahora no da chance a detenerse a meditar, pues el tiempo pasa y pasa muy rápido.
Mientras parpadeamos, el sol y la luna siguen su baile de poder, siguen caminando al rededor de la tierra y nosotros los mortales seguimos siendo marionetas del tiempo, que no tenemos opción de quedarnos quietos; tenemos que continuar con lo poco o mucho aprendido en el día a día.
¿Cuesta? Sí, cuando tienes muchas emociones retenidas en el alma, porque se vuelve pesado, pero es momento de ir dejando en el camino aquellos sentimientos que pesan más, y tratar de hacer tu viaje diario más llevadero y menos pesado para disfrutar del recorrido de la vida.
En el futuro, ¿será fácil? Depende los ojos con los que vea cada hecho, pues el sol seguirá alumbrando por la mañana e inspirándonos a brillar, pues así debería ser; la luna seguirá bailando y jugando en verse y no verse para enamorarnos con ese mismo brillo con que Dios nos ve, a pesar de las tinieblas internas.
Confía en el de arriba, confía en ti, confía en que si se acaba el día, mañana habrá más oportunidades de sacudirte la pena, sacudir lo malo e intentar sonreír para que cuando voltees a ver tu historia personal, te sientas aliviado, y no con remordimientos.
Simplemente, intenta disfrutar el camino, aliviar lo malo.
Ceqv.